Diagnóstico no es destino

Enfrentar el cáncer de mamá es una batalla contra el miedo.
Todos los días queremos recordarnos que hay más personas viviendo con cáncer que muriendo de él, pero la muerte es siempre una posibilidad.

Las reincidencias y metástasis nos van mermando no sólo en fuerzas, sino también en esperanzas de vivir libres de cáncer o de vivir simplemente con la vida a la que nos hemos acostumbrado llena de citas médicas, exámenes y trabajo en familia. Sin embargo, podemos llegar a un punto donde los doctores nos digan que ya no hay nada más por hacer. Que el tratamiento no está funcionando o nuestro cuerpo ya no responde a él. Sentimos que los recursos se nos van terminando y, sin embargo, es cuando hay que sacar fuerza de flaqueza para tomar una última decisión: con qué actitud voy a enfrentar lo inevitable.

¿Cómo prepararme para enfrentar la eventualidad de la muerte?

1- Revisa tu concepto de muerte. Tal vez tengas una mala impresión de ella o tu experiencia al respecto con familiares o amigos haya sido terrible. Hay algunas cosas importantes a recordar:
a) Cada muerte es única y particular como una huella digital.
b) La muerte es la graduación de la vida.
c) La muerte no arrebata, libera de sufrimiento y dolor.
d) Nuestros seres queridos sobrevivirán nuestra muerte.

2- Piensa qué quieres decir y hacer para cada uno de tus familiares. Si haces algo general para todos, funciona para nadie. Necesitas tener conversaciones significativas, dejar disposiciones, arreglar tus asuntos. Es por eso que una muerte anunciada da un tiempo de gracia para no dejar un “tiradero” que otros tengan que arreglar. Si prevemos esto les daremos libertad para llorar su pérdida en lugar de tener que hacer trámites y búsquedas de más. También en esto se demuestra el amor.

3- No cambies dolor por sufrimiento. Ya bastante has tenido con todo lo que has pasado para que ahora le sumes el sufrimiento de saber que vas a partir. Necesitamos buscar un estado de alivio en lugar de un estado de dolor. Por eso es muy importante que no estés enojada con tu cuerpo. Tú no lo traicionaste, no te enfermaste a propósito y para eso debes de recordar las tres C´s tan útiles en estos casos:

Yo no lo Causé
Yo no puedo Curarlo
Yo no puedo Controlarlo

4- Es un reto muy desafiante el no empezar a vivir un duelo anticipatorio que te robe instantes de felicidad con los tuyos o con la vida. Trata de vivir en atención plena cada instante. Si estás disfrutando de un helado no empieces a pensar que tal vez será el último helado, al contrario, saborea cada gota de él. Exprímele a la vida todo lo que puede ser satisfactorio a tus sentidos, el cuerpo es el que morirá y el precio que hay que pagar por no tener dolor es ya no tener placer. Pero lo tuvimos, y mucho, por eso hay que agradecer haber vivido y hacerlo intensamente hasta el último minuto. Que éste, contenga 60 segundos de luz y nada de oscuridad.

No vayas mentalmente a tu funeral antes de tiempo. Eso es una tortura, confía que todo saldrá mejor de lo que piensas y que el amor podrá más que el dolor.

5- Habla de lo que tú quieras hablar, no te dejes arrastrar a temas superfluos o preocupaciones que a ti no te corresponden. Probablemente los demás no estén tan cómodos con el tema de las emociones como tú. La cercanía a la muerte nos da libertad y claridad. El final de la vida trae consigo muchos regalos envueltos en envoltura muy extraña.
Tratamos de pensar la manera de salir del duelo, pero el camino no está en la cabeza sino en el corazón.
Hay que sentir para salir.
Puedes pasar de la risa al llanto. Las carcajadas también abren el camino.

6- La pérdida de la vida no es un evento, es un proceso. Natural al igual que lo es para la vela que se consuma la cera. Si así sucede, cada vez dejará más al descubierto el pabilo. En los seres humanos ese delgado hilo que lo mantiene unido todo, se llama vida espiritual. Sé profundo en tu proceso para que des luz a partir de él. Para que tú compartas consuelo y aceptación y te vayas de esta vida agradecida y no enojada.

Todos aprecian la belleza de la mariposa sin detenerse en el trayecto que la llevó a serlo. Has pasado por mucho, fluye y no te resistas porque no hacerlo no significa que te des por vencida o “tires la toalla” como comúnmente se dice. Nadie pierde la batalla contra el cáncer, todas la damos.
El resultado no tiene que ser la vida eterno. Dimos ejemplo, mostramos carácter, hemos estado muy activas porque la inercia es la enemiga del duelo.

Recuerda en todo momento que tú no eres un diagnóstico ni un problema por resolver. Eres amor y el amor no muere, se transforma. Vivirás en todo lo que amas. Tú tienes una historia, pero no eres sólo esa historia.
Morir es un nuevo principio.

Bibliografía recomendada como herramienta y acompañamiento en el duelo:

Elige no tener miedo, Gaby Pérez Islas, Ed. Diana
Viajar por la vida, Gaby Pérez Islas, Ed. Diana
Cómo curar un corazón roto, Gaby Pérez Islas, Ed. Diana

Gaby Pérez Islas

@gabytanatóloga

Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Paulina Ramírez

    Perdí a mi mamá en el mes de Octubre del año pasado por cáncer de mama metastico, ha sido la experiencia mas dolorosa que tenido que pasar a mis 23 años. El leer sus palabras me hizo recordar todo el proceso que tuve que pasar al ver como cada día el cáncer se apoderaba mas de su cuerpo hasta dejarla sin vida.
    Gracias por escribir esto! estoy segura que el leer esto le servirá a muchas familias que estén pasando por lo mismo, porque sin duda hace falta mucha información sobre el como se tiene que abordar ese tipo de experiencias que nos pone la vida.

  2. pilar

    mi hermana murió en diciembre por ca de ov. Y metástasis peritoneal fue algo de lo más difícil que he vivido ella vivía en otra CD. Y no poder trasladarme tantas veces como quería para estar con ella me hacía sentir impotencia estuve afortunadamente su último mes con ella y encuentro consuelo en eso porque pude ayudarle en lo que pude y estar a su lado en lo que yo considero sus peores momentos de vida apapachandola pero también sufrí mucho por dentro al ver que cada día iba perdiendo sus funciones por muchos días recordé ese momento final pero hoy se que ya no sufre imagino que tiene otra vida llena de felicidad también me consuelo pensando en que está con nosotros en espíritu y hasta le hablo he imagino como me respondería poco a poco me voy haciendo a la idea de que no la veré físicamente no sé si este bien o mal mi manera de enfrentar esto aún la extraño y mucho.yo también estoy en remisión por ca de mama pero me siento fuerte y con todo para dar batalla por mi hijo pequeño y mi madre adulto mayor y siento que voy para adelante yo no quiero imaginar un desenlace en mi y trato de evitar pensar en ello.

  3. Eliza Puente

    Gaby gracias por colaborar con CIMA como parte de nuestro Comité Médico, por guiarnos en un tema tan delicado, por compartir tus palabras que siempre confortan y dan una opción donde parecen no caber más que los lamentos.
    Absoluta fan de tu labor.
    Te mando todo mi cariño.

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