Ingresé a colaborar en Fundación CIMA en octubre de 2019 y significó un reto en todos los sentidos, por diversas razones: era un tema del todo nuevo para mí, desconocía muchas de las cosas que se hacían en la Fundación, la cantidad de empresas, colaboradores, voluntarios y mujeres que día a día, de una u otra forma se relacionan con el cáncer de mama.
Aunque ya había escuchado del famoso Octubre Rosa por la difusión de ciertas carreras con causa, respecto al cáncer de mama, al ingresar a CIMA, fue que pude dimensionar lo que implica el tema: desde la sensibilización para que las mujeres nos realicemos estudios y autoexploración, hasta la necesidad de buscar recursos para ayudar a miles de mujeres que se enfrentan a esta enfermedad.
En los 18 meses que llevo en Fundación CIMA, he aprendido muchas cosas, ya entiendo, aunque no por completo, como funcionan desde adentro las asociaciones civiles, porqué son indispensables, cuál es el trabajo administrativo que implican; porqué significa tanto un donativo para las fundaciones como para las persona a quienes llega el recurso; cómo funcionan las recaudaciones, cuál es el perfil de los donadores, desde patrocinadores “grandes” (empresas y corporativos) hasta personas “comunes” como tú y como yo. En fin, todos los días aprendo algo nuevo trabajando aquí.
El puesto que desempeño en la Fundación es el de: Enlaces médicos y voluntariado. La idea de este espacio no es describir el perfil, pero sí compartirles algo de lo que hago, ya que gracias a mis actividades encontré la respuesta a la pregunta ¿qué significa para mí, trabajar en CIMA?
Una de mis actividades es atender el teléfono, soy el “primer contacto”, todos los días recibo llamadas de personas buscando orientación respecto a qué hacer o a dónde acudir para tratarse el cáncer de mama e incluso otros tipos de cáncer. A veces habla el familiar: espos@, hij@, sobrin@, hermana@, amig@ y en general es la misma paciente (en otra ocasión les compartiré anécdotas sobre las llamadas) y mi tarea es brindarles opciones y explicarles los apoyos que se dan en la Fundación.
Pareciera una labor sencilla, sin embargo, me ha tocado tener que controlar a personas que se ponen a llorar ante la dificultad que están enfrentando y si bien no tengo formación en técnicas de contención, casi siempre logro que se tranquilicen y retomamos la conversación.
En este contexto, para mí, colaborar en Fundación CIMA significa, entre otras cosas, poner mi grano de arena ayudando a esas pacientes y familias que se enfrentan al cáncer de mama, brindarles información y hacerles saber que no están solos, que hay muchas asociaciones y personas que nos ocupamos de que tengan recursos para enfrentar mejor su situación.
Gracias por permitirme poner ese grano de arena.
Miriam Moreno Carrillo
Enlaces médicos y voluntariado de Fundación CIMA
